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	<title>Cuento y voz archivos | Revista Literaria Ouroboros</title>
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	<description>Un espacio para el arte creador, la poesía y la comunicación comunitaria.</description>
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	<title>Cuento y voz archivos | Revista Literaria Ouroboros</title>
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		<title>Patricio Martínez / ILUMINACIONES</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jan 2025 23:04:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento México]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Kurt Cobain Naciste en un bosque llamado Aberdeen que se Quemaba por la niebla eterna, el primer Rugido de tu voz reventó las neuronas De la curandera, creciste con lobos invernales en La depresión del frio total, aprendiste a Tocar el piano con el sonido del lluvia Y el trueno oxidado de una tormenta árida, tus Padres se astillaron en una relación Perversa que volvía a hacerse polvo, Pusieron una frontera llamada divorcio, los odiabas A ambos por dejarte en la soledad Marginal del océano engrandecido, Te dieron ritalín antes de tener conciencia, tus amigos Imaginarios fueron más importantes Que los reales, a los catorce años Te regalaron una guitarra que tenía los mismos Sentimientos de dolor y rudeza Que tu corazón frio, anduviste por Bares de punk enterrados en la anatomía de sonidos Letales, en la secundaria te hiciste Amigo de una manada de animales Que cazaba en los clubes nocturnos, tu madre te echo de La casa despostillada hacia las calles Repletas de oscuridad, vagabas en las Sendas más brutales, durmiendo Afuera de las bibliotecas que dejaban escapar un poco de aire tibio, o en los hospitales fúnebres o en la casa de amigos, en el 82 grabaste tu primer casete en la casa de tu tía Sacando todo el rencor y la ausencia De paz de tus entrañas, a tu batalla Podrida Se unió la voz de un batería y el soporte De un bajo voraz, te enamoraste de Una diosa que exuda ambición y empatía pero no amor, te hiciste adicto a sus ojos marinos y sus mentiras salvajes, te arrodillaste ante el altar de la heroína donde cortaste flores de amapola corrosiva, pero volviste a tener amor por otra mujer que era tu hija, esta vez la séptima plaga de moisés fueron los tabloides que te quitaron a tu primogénita, lo poco que quedaba volvió a hacerse añicos y a dejar una herida mortal, el cinco de abril dejaste de existir, viniste con un rugido y te vas con el rugido violento de una escopeta, para ser el espíritu indomable y adolescente. Patricio Martínez (México). Artista audiovisual y escritor. Músico aficionado y lector de maestros inesperados. Ama el cine. Se hace conocer como Bradock.</p>
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		<title>Jenny Contreras / Publicaciones Intempestivas</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Nov 2024 22:39:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Cometa Mágica La Princesa Pierina y el Príncipe Humberto dejaron durmiendo sus cobijas y se levantaron muy temprano, cómplices como siempre, salieron a hurtadillas del palacio, habían sacado de un cuento una cometa mágica y pretendían salir en ella a recorrer nuevos lugares. La habían escondido entre las ramas de un árbol de naranja muy frondoso, que se las había guardado pidiéndoles que al regresar le contaran su historia de viaje, los niños habían hecho la promesa de traer con ellos una historia maravillosa para contarle.El príncipe y la princesa habían dejado guardadas sus coronas bajo la almohada, podrían perderlas mientras jugaban con la cometa, además sin coronas eran niños como los demás; la cometa era hermosa, brillaba con luces tornasol al contacto de la luz solar, olía a libertad y mar, a tierra y sueños, y les dijo con una dulce voz:”-los voy a llevar a una aventura increíble, haremos todo lo que su imaginación sea capaz de crear, no habrá límites para la magia-“.Los niños aplaudieron muy contentos, y le dijeron a la cometa que debían buscar a sus amigos, ellos también irían de paseo, pero el príncipe Humberto preguntó”: ¿Cómo subiremos todos a la cometa? no hay suficiente espacio- “. Pero su amiga mágica le respondió”-no veas con los ojos del cuerpo mi pequeño, mira con los ojos de tu imaginación- “. Cuando se subieron a la cometa sus ropajes reales se convirtieron en vestuario de pilotos y vieron con sorpresa que comenzaban a elevarse. Pasaron por nubes que tenían ojos saltones, seguramente eran las nubes que veían mejor donde arrojar las gotas de lluvia, pasaron por nubes de colores que sabían a algodón de azúcar, los niños extendían sus manos para comer de ellas y la princesa Pierina dijo:”- que delicioso sabe esto- “.Hicieron la primera parada para buscar a Mariana, Sebastián, Manuel y Victoria; los niños veían incrédulos el transporte en que los invitaban a subir, pero Pierina y Humberto los convencieron de que era muy divertido y seguro, y vieron con asombro que, en la medida en que todos subían a la cometa, esta se hacía más grande. Los niños estaban fascinados; Manuel comenzó a tocarla y la cometa dijo”-amiguito me haces cosquillas-“y él sonrió con su típica sonrisa pícara.La siguiente parada recogió a Arianna y Johan Andrés, nuevamente la cometa se agrandó e hizo lugar para todos, luego fueron a buscar a Enrique, este quería llevarse el burrito que tenia de mascota pero su mamá no se lo permitió, la última parada recogía a Samanta y José Luis, que saltaban de gozo ante lo inusual del paseo. Mariana pidió que la llevaran a un gran jardín, así que la cometa los hizo a todos pequeñitos, tan pequeños como un punto de luz, y llegaron a un hermosos jardín, estaban maravillados de ver tan cerca los tallos de las flores, había muchos animales diminutos de compras en un mercado situado en la hoja de un girasol, más allá muchos autos congestionaban el tallo de una rosa, pues una espina había caído y obstruía el paso, también pudieron ver el momento en que cantaban el cumpleaños a un pequeño ciempiés debajo de un hongo.Humberto dijo”-Yo quiero ir al espacio-“, entonces en un abrir y cerrar de ojos, todos tenían puesto su traje de astronautas , pudieron entrar a la escuela de las estrellas , aunque tuvieron que correr tras Sebastián que se había colgado de la cola de una estrella fugaz, y el príncipe Humberto pensaba si era correcto llevarse o no el pedacito de luna que a escondidas había metido en su bolsillo ; Arianna cortó un trozo de cielo, oscuro pero con una hermosa estrella, Mariana sacudió una de las estrellitas pequeñas que conoció y se metió al bolsillo el polvo brillante que esta desprendió al sacudirla; José Luis recogió pequeños trozos de naves espaciales que recorrían el espacio y dijo”-No dejemos esta basura acá, si llenamos de basura el planeta, lo único que tendremos para vivir será el espacio-“.La princesa Pierina dijo”- Yo quiero ser una princesa árabe-“, así que pasaron del espacio a un palacio en el desierto, con camellos e historias de ladrones y lámparas maravillosas; Johan Andrés frotaba todo lo que encontraba, a la espera de ver aparecer un genio, pero la cometa le dijo”- pequeño, el más grande genio está dentro de ti, no busques afuera lo que solo tú puedes darte-“. Enrique subió a un camello, pero este, que no estaba acostumbrado a que lo montaran, salió corriendo rumbo al desierto, allá lo recogieron sus amigos, lleno de arena y riendo a carcajadas. Finalmente, Pierina pudo inscribir su nombre en las mil y una noche, garantizándose así, ser princesa por siempre.Sebastián dijo que quería ir al fondo del mar, así que todos con sus tanques de oxígeno se encontraron bajo el agua; una gran mantarraya que transportaba peces más pequeños, todos sentados en sillas organizadas a su espalda, le gritó a la cometa:”-¿Oye, no ves que tienes el semáforo en rojo?, me toca pasar a mí- “, la mágica compañera de los niños se disculpó y esperó su turno. Mientras recorrían los corales, vieron nacer a un caballito de mar, observaron a algunas sirenas que con pequeñas redes atrapaban los minúsculos rayos de sol que llegaban al fondo del mar, luego hacían con ellos hermosos collares para adornar sus cuellos.Mientras veían con asombro toda esta maravilla, Victoria volteó a su derecha y vio venir un gran tiburón, sus enormes colmillos y su aspecto feroz hicieron que la niña lanzara un fuerte grito muy asustada; todos se quedaron inmóviles pero la cometa saludó muy cortésmente al tiburón y le ofreció disculpas por la reacción de Victoria. El tiburón les dijo:”-No se preocupe doña cometa, yo entiendo, pero a ustedes niños les digo que no juzguen a los demás por la apariencia, deben aprender a observar y a escuchar, no juzguen de antemano”. De pronto se dieron cuenta de que Samanta no estaba con ellos, comenzaron a</p>
<p>La entrada <a href="https://revistaliterariaouroboros.net/jenny-contreras/">Jenny Contreras / Publicaciones Intempestivas</a> se publicó primero en <a href="https://revistaliterariaouroboros.net">Revista Literaria Ouroboros</a>.</p>
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		<title>Fray Esteban Atehortúa Aguirre / ILUMINACIONES</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Nov 2024 00:25:01 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[ILUMINACIONES EDICIÓN 31]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>MIRADAS “¿Qué le dirá a Dios este bandido?Nada que Dios no sepa: que los hombres no matan porque nacieron asesinos, sino que son asesinos porque la sociedad en que nacieron les negó el derecho a ser hombres”. (Gonzalo Arango) “Siempre me pareció trágico el destino de ciertos hombres que equivocaron su camino, que perdieron la posibilidad de dirigir la Historia, o su propio Destino” . (Gonzalo Arango) Ambas tenían fijos sus refulgentes ojos en el infinito, aquella plácida tarde, sus deslucidos cuerpos se hallaban sobre las bancas, tendidos en la plenitud del Parque, de cara a la portentosa entrada principal de Nuestra Señora del Rosario, allí se erguía impávida e inmutable, entronizada en la techumbre de la vieja iglesia, la virgen figura, la cual reflejaba, su esplendor inmaculado. ¿Qué estarían mirando con sus miradas perdidas? ¿En qué o en quiénes?Se arremolinaban centenares de palomas y el paisaje sosegado estaba colmado a una huella rara que produce el suave aroma de cenicientos días. Empero, el ambiente lo envolvía el estallido de arrebatadas pasiones, el jolgorio de la multitud dispersa, bailaban cual ritual dionisiaco las veteranas parejas —que han batallado contra los rigores de la vida y las tempestades del alma, bajo el influjo tembloroso de las ilusiones-; aun así, el despliegue de sus existencias cobra sentido y forma, entre y a través de los frenéticos movimientos, al imperioso ritmo de la música, la polifonía, inescrutable enigma.Ambas tenían los cuerpos marchitos, que dejaban entrever el inexorable y devorador paso del tiempo, los cabellos lisos y blanquecinos, las espaldas de lomo fuerte y jorobada, pero sobre todo era en sus maltrechas y cicatrizadas manos donde se evidenciaba con mayor fuerza, las furiosas jornadas de trabajo. En el desgarrado silencio de sus almas, compartían el hálito imperecedero de inminentes luchas: anhelos, angustias y soledades eternas. Suena enloquecida una campana. De tanto en tanto habitaba en sus corazones, las canciones de otras épocas y las cobijaba el soberano manto de la nostalgia.Se precipitaba la tarde en la noche profunda, entonces, se apoderaba la sombra de ambas, en sus cuerpos y desde antaño, de sus almas despojadas, antes que sol se ocultara, con ingente esfuerzo movían su humano sufrimiento, las carnes y tendones, la sangre y los nervios, se miraban, una enfrente de la otra, se reconocían, comprendían el ensordecedor lamento de su silencio y como símbolo de redención se abrazan solidariamente, el abrazo de aquel que padecía el mismo dolor. Una y otra vez, en cada tarde reafirmaban su reconciliación, la una junta a la otra y con el despiadado mundo.Ambas tenían en sus atragantados corazones, y en sus recuerdos tan llenos de olvidos, la certeza al menos que, ambas se querían, vivían una al lado de la otra, muy a pesar de que sus hijos habían muerto, como toda muerte violenta, de una injusticia sin nombre, muy a pesar de que uno de estos había muerto en manos del otro, ellos no eligieron el crimen, no es cierto tampoco que este los haya elegido, pero estaban ungidos por el signo inexorable de una época y cedieron al llamado. Sin embargo, no es propio decir que fueron inocentes y serán otros en el instante propicio que, clausuren el tiempo que ya fue e inauguren una nueva era. Aun así, ambas se habían reconciliado bajo la penumbra del mismo dolor y la misma pena. Dos rostros heridos por la hondura de su amargura, y de los cuales, brota el fatídico poder de la esperanza, a pesar de su herida gangrenada. Fray Esteban Atehortúa Aguirre (Medellín, Colombia, 1993): Escritor. Abogado, especialista en Cultura Política: Pedagogía de los Derechos Humanos y estudiante de octavo semestre de filosofía. Ha publicado cuentos, poesía y relatos en diferentes revistas literarias. </p>
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		<title>Publicaciones Intempestivas / convocatoria permanente</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Oct 2024 00:42:10 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Cada creación es una irrupción inesperada. &#160;PUBLICACIONES INTEMPESTIVAS Abrimos el portal de esta CONVOCATORIA PERMANENTE invitando artistas verbales, visuales, sonoros y performativos a compartir sus obras y experiencias creativas . Realizaremos publicaciones fuera de las EDICIONES. Atendemos la solicitud de quienes desean ser publicados y que descubren las posibilidades del instante creativo. La Revista Literaria Ouroboros es un medio de creación participativa y sus dimensiones comunicativas están abiertas a quienes deseen construir un mundo de Imaginación y Libertad. Condiciones de participación: 1.Público al que está dirigida la convocatoria:Jóvenes (a partir de los 14 años) y adultos (sin restricción de edad) RESIDENTES EN CUALQUIER PAIS. Las propuestas pueden ser enviadas en cualquier idioma. (preferible acompañarla de una versión en español) 2.Participar con obras inéditas: Los textos y demás colaboraciones no deben haber sido publicados previamente en medios digitales o físicos. Nota: Este ítem de obra inédita no aplica para las categorías de videoarte y experimentación sonora como se especifica en cada una. 3.Temática: Temática es libre. 4.Categorías:Poesía, cuento, prosa poética, ensayo literario, reseña literaria, cómic, collage, pintura o ilustración, videoarte, sonoridades, performance, audio-cuento, integración Web (poesía, cuento, ensayo, video, podcast). Poesía:Se podrá participar con mínimo 3 poemas o un conjunto de poemas. La propuesta puede ir acompañada de una versión en audio con la voz del propio autor(a) o, un video de dicha producción textual. (opcional) Poesía visual:Composiciones en las que la poesía o el texto sea predominantemente visual. Imágenes en formato JPG. También puede presentarse una propuesta de tipo audiovisual en formato MP4 o enlace a plataformas como YouTube o similares. Cuento:Textos con una extensión máxima de 3 cuartillas. La propuesta puede ir acompañada de una versión en audio con la voz del propio autor(a) o, un video de dicha producción textual. (opcional) Ensayo literario:Textos con una extensión máxima de 7 cuartillas. La propuesta puede ir acompañada de una versión en audio con la voz del propio autor(a) o, un video de dicha producción textual. (opcional) Reseña literaria:Textos con una extensión máxima de 2 cuartillas. La propuesta puede ir acompañada de una versión en audio con la voz del propio autor(a) o, un video de dicha producción textual. (opcional) Cómic:Con una extensión mínima de 3 cuartillas. EN FORMATO JPG. Collage, pintura o ilustración y fotografía:Imágenes en formato JPG o PNG en alta resolución (Título o nombre de la obra, técnica, medidas, año de creación y texto de presentación). Mínimo 5. Sonoridades:Poesía fonética, música y artes sonoras. Para esta categoría, se recibirán propuestas o producciones realizadas durante los últimos tres años, es decir, que se pueden postular propuestas con fecha de creación a partir del 2020 hasta la actualidad. Se invita, además, a los participantes a redactar un texto que presente la propuesta. Audiovisual:En esta categoría pueden presentarse aquellas apuestas creativas que van desde el videoarte, la animación, el performance, el documental, el cortometraje. Para esta categoría, se recibirán propuestas o producciones realizadas durante los últimos tres años. Se invita, además, a los participantes a redactar un texto que presente la propuesta. Formato de envío: Cada participante deberá enviar su creación en un documento de Word o pdf , fuente Arial 12. La versión en audio puede estar en formato Mp3 o similares, o enlace a plataformas como YouTube o similares. El video puede estar en formato Mp4 o enlace a plataformas como YouTube o similares. Cada participante deberá adjuntar en documento aparte (formato Word): –Una biografía de autor(a).-Nombre del autor(a)-País de procedencia-Fecha de nacimiento–Incluir, además, una fotografía del participante en primer plano en formato JPG.-También pueden adjuntar redes sociales, enlaces de sitios web de sus obras o a plataformas como YouTube o similares. Nota La participación en la presente convocatoria no implica ningún tipo de remuneración. El estímulo consiste en seleccionar el material para su publicación y difusión en la Revista Literaria Ouroboros.Cada participante puede enviar propuestas a una o diferentes categorías.El equipo editorial de Ouroboros se reserva el derecho de modificar el texto original enviado por el autor(a) para realizar adaptación en la forma (formato de publicación e identidad editorial) y corrección de estilo, errores ortográficos o gramaticales, esto con el objetivo de ajustar las obras a la publicación del medio. MODO DE ENVÍO Puedes enviarnos tus creaciones al correo&#160;ouroborosrevistaliteraria@gmail.com Indicar en el asunto del correo&#160;PUBLICACIONES INTEMPESTIVAS&#160;y la categoría de la creación. El equipo editorial de Ouroboros se encargará de seleccionar el material creativo y de notificar por medio de un correo electrónico a los participantes seleccionados que con sus publicaciones conformarán&#160;&#160;PUBLICACIONES INTEMPESTIVAS. SUBIR ARCHIVOS TIEMPO DE CONVOCATORIA&#160;: PERMANENTE.</p>
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		<title>Karla Hernández Jiménez / ILUMINACIONES</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Aug 2024 16:41:19 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>OVERKILL ABBYS Las fauces abiertas, que apenas eran visibles debajo del casco, mostraban las glándulas venenosas que exhibió ante sus presas unas horas atrás. Caminaba con paso firme a través del terreno de caza, cargando en su brazo izquierdo con unas cuantas de las cabezas que le encomendaron conseguir. En medio de la bruma de aquella tarde glacial, recordó las caras de terror que mostraron los humanos cuando apareció en medio de su cacería de alienígenas. Las pupilas dilatadas, los miembros engarrotados y las manos temblorosas no dejaban lugar a dudas. Era irónico, teniendo en cuenta que esos humanos hacían lo mismo con los especímenes que liberaban en ese campo únicamente para acabar con ellos, precisamente por las tradiciones terrestres que se negaban a abandonar. Durante el gran cataclismo que devastó la Tierra, la necesidad de huir por la supervivencia fue imperiosa, huyeron en naves que los encaminaron a una aventura galáctica. Pero ahora se encontraban replicando la vida que tuvieron en la Tierra independientemente del planeta escogido como residencia. Así, era de sobras conocido entre los habitantes de Venus que la poderosa familia Lou, una de las familias ancestrales que habían fundado la primera colonia humana en ese planeta y tantos otros, tenían como pasatiempo raptar alienígenas de todos los rincones de la galaxia, maltratarlos y, finalmente utilizarlos como presas durante sus cacerías. Preferían torturarlos con simples balas antes de vaporizar los cuerpos con rayos láser, en especial si la caza había resultado particularmente aburrida. Ni siquiera valía la pena desmembrarlos en esos casos. La vida era muy cómoda en Venus para el patriarca Lou y sus descendientes, aunque poco se imaginaban que todo estaba por terminar. Esa mañana, como de costumbre, los hijos menores se encontraban torturando a una nueva presa. Esta vez se trataba de una indefensa mandragoniana que ni siquiera pedía clemencia para ella, sino para el hijo que llevaba en su interior. Los muchachos se rieron con saña, apuntando el objetivo del rayo láser justo entre los ojos rojos de la alienígena que no dejaba de expulsar lágrimas moradas. Antes de que el rayo pudiera accionarse, uno de los muchachos cayó al suelo con uno de sus brazos a punto de separarse de su cuerpo debido a la bala expansiva que se incrustó en el miembro. El muchacho gritó desesperado. Mientras, el resto de la familia trataron de socorrerlo, sin entender el origen del ataque. Ella salió de entre los bosques del coto de caza. Su cara permanecía cubierta, pero saltaba a la vista que era parte de una raza que durante mucho tiempo se consideró como un rumor extraído de lo más profundo de la red de inteligencia. Los predatrix eran alienígenas que, si bien rara vez atacaban a menos que fuera esencial para su propia supervivencia, también era cierto que no era precisamente infrecuente encontrarlos ofreciendo sus servicios como mercenarios. Sus cuerpos de piel y huesos resistentes, casi invencibles, habían dado mucho de qué hablar en los círculos sociales a lo largo de la galaxia. Por supuesto, nadie que se hubiera cruzado en el camino de un predatrix había logrado salir con vida como para confirmar lo que tanto se decía en los rumores. Al ver los ojos amarillentos brillar de forma amenazante a través del casco, los Lou entendieron que todo lo que se hablaba de estos seres no se hacía sin ninguna clase de fundamento. Lo siguiente fue un sonido similar a un rugido y las glándulas venenosas esparciendo su líquido a gran distancia. Por una vez desde que los primeros Lou llegaron como parte de los colonos de Venus, en ese coto de caza se escucharon unos gritos humanos que en nada se parecían a los de todos aquellos que fueron sacrificados ahí como parte del deporte favorito de la familia. Cuando los gritos pararon, todas las jaulas con los últimos alienígenas cautivos fueron abiertas antes de que ella prosiguiera su camino. Ahora ya tenía los trofeos encargados. Aina era la última gran cazadora de su familia, la cual durante varias generaciones también se dedicó a hacer ese tipo de encargos por dinero al igual que muchos de los de su raza. Ahora todos trataban de vivir en paz, pero aún había gente que recordaba la crueldad de los Lou rondando por el espacio luego de escapar de las garras del patriarca y su familia. Ahora, ella caminaba con paso lento a través de la bruma. En su brazo izquierdo llevaba las cabezas cercenadas de sus presas que servirían como trofeos para aquellos que contrataron sus servicios mientras su cuerpo se fundía en el paraje glacial conforme se acercaba al lugar más oscuro, justo donde había dejado su nave momentos atrás. Así acababa el día de la primera cazadora de humanos de la galaxia. Karla Hernández Jiménez (Veracruz, México, 1991). Escritora. Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánica. Lectora por pasión y narradora por convicción, ha publicado un par de relatos en páginas nacionales e internacionales y fanzines, pero siempre con el deseo de dar a conocer más de su narrativa. Explora la SF.</p>
<p>La entrada <a href="https://revistaliterariaouroboros.net/karla-hernandez-jimenez-iluminaciones/">Karla Hernández Jiménez / ILUMINACIONES</a> se publicó primero en <a href="https://revistaliterariaouroboros.net">Revista Literaria Ouroboros</a>.</p>
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		<title>Luciano Ácleman / ETERNIDADES</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2024 14:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 30 / ETERNIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Perú]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Luciano Ácleman]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>LA DIESTRA DEL ZURDO “Yo sé que estabas en la carne un día cuando yo hilaba aún mi embrión de vida…” César Vallejo “De la Tierra” Lo sabía de antemano y ahora meditaba sobre esos hechos. Arrebujado en la cama y habiendo lanzado la almohada muy lejos, sólo necesitaba silencio para dilatar sus pensamientos. Su cama era un revoltijo de sabanas y colchas. Pensar lo pensado lo llevo a quedarse profundamente dormido, en soledad como casi siempre. Entre pesadillas puede vislumbrar la silueta recurrente y siempre escurridiza de aquella mujer que intenta fijarla a la memoria, pero es imposible, vuelve a despertar con un rictus de impotencia. Se levanta de mala gana y se ducha para apaciguar sus ímpetus. Se cambia meticulosamente, previendo que todas sus indumentarias coincidan, se alisa el cabello con gel y un buen peinado hacia atrás que termina en una coleta. Antes de salir, realiza su matutino hábito de inspeccionar a través del balcón de su departamento si había alguna novedad. Aprecia el discurrir de los primeros samaritanos y duda en sumirse al rebaño. Es domingo de Pascua y en ultima hilera de la Iglesia, Camilo acurruca el libro que su abuelo le obsequio por su cumpleaños. Con el cuidado del caso, desliza cada cierto tiempo las suaves hojas para evitar la represión de las cucufatas. Siempre con la cara limpia, despejada y buena, el cura efectúa la misa con un pésimo español ibérico. Cómo siempre sale antes del tumulto y se dirige al parque que queda en frente. En medio la pileta colonial que luego fuera retirada por la Alcaldesa Villaharagán y la dispusiera para su casa de campo. Esta pileta dónde siempre dejó libre su fantasía y dónde sumergía sus manos imaginándose recoger estrellas y caballitos de mar, siempre ante la clarividente y celeste mirada de Teresa. Teresa espera su turno para jugar “Mundo” y Camilo deja los caballitos de mar y las estrellas a un lado para deleitarse en contemplar a su amor platónico y cómo sonríe, canta, salta y mueve sus manos y cómo trepa un árbol y cómo cae y llora. Nadie sabrá que tu pecho juntito al mío ha latido Que disfrutamos instantes de fascinante dulzura Nunca diré que hubo noches que te amé con locura Nadie sabrá que en tus brazos, borracho de amor Me quedé dormido El Santa Teresita del Niño Jesús, es un colegio carmelita donde sus estudiantes adquieren la estampa de la moralidad, buenas costumbres, la pasión por el conocimiento y el amor por toda forma de vida, pero sobre todo por lo divino. Camilo no fue la excepción, más aún por su introversión, descoordinación y ambidiestro. Ser zurdo y no siniestro, fue un problema para su padre y gracias a un operativo conductual agresivo, lo volvió totalmente diestro. En ese proceso, Camilo asía el cubierto como una pala y el lápiz como un puñal. Habían asesinado su zurdera, generándole dispraxia y serios problemas de orientación espacial. Para no desentonar con sus hábiles coetáneos de barrio, tuvo que sumergirse en juegos solitarios, hablar estrictamente lo necesario y refugiarse en los libros. Y permanecía en silencio pese a las mofas, insultos, golpes y mohines de sus compañeros de aula, salvo Teresa y sus eternos cabellos de trigo lacio. Camilo era muy novel para entender su primer amor platónico. Cuando Teresa le invitó a su onceavo cumpleaños, no supo que hacer y ante la incertidumbre, permaneció sentado toda la noche en su cama, mientras ella se divertía bailando y jugando con otros niños, degustaba la deliciosa chicha morada y la torta de chocolate. Tiempo después Teresa comenzó a desarrollarse como sólo lo hacen las venusianas. Camilo para no desentonar, recibió de buen gusto las primeras revistas Playboy de sus compañeros y por añadidura sus primeras experiencias onanistas y siempre pensando en Teresa. A los 13 años se volvió bibliófilo gracias a su abuelo que en realidad era como el padre que nunca tuvo. Convertirse en lectomano tenía sus privilegios. El efecto mayor: ya no se peleaba con nadie. Tal parece que su abuelo sabía mucho más de lo que aparentaba y le dio la mayor bendición y lo sacó de las fauces de la ignorancia. Enriqueció su mismidad hasta dejarse llevar por la tranquila, estremecedora y jocosa adicción llamada Literatura. A los 13 años llegó Henry Melville a sus manos, luego sería la Odisea y la Iliada. Los amigos puberiles fueron lo de menos en comparación a la fascinación de las historias. Se deprimía porque sus amigos no pasaban de la sección deportiva de cualquier periódico y no tenía con quien discutir sobre Aquiles, la estremecedora ballena blanca, las lágrimas de los héroes griegos, la vida y muerte de diversos personajes que transitaban por sus ojos. Cómo poder compartir la ciega pasión creativa de Homero, la profundidad del Yo de Rilke, las aventuras fantásticas e inverosímiles de Verne, el estrujar del corazón en Amicis, la pasión conservadora de Dickens, las correrías románticas y caballerescas de Dumas y las leyendas y romances de Walter Scott, los viajes por lugares inexplorados y en parajes inhóspitos de Salgari, los versos de Adán, Martí, Moro, Vallejo y la inmortalidad de Borges. A los 15 años ya era un viejo, encantaba a las chicas comentando las hazañas de los personajes e historias leídas. Fue ganándose la admiración y suspiros de ellas y el rencor de ellos. Algunos se aburrían y se alejaban, pero nunca Teresa. No por ese motivo, salvo al ver alguna cara bonita, aunque tuviera aserrín en la cabeza. Con el transcurrir del tiempo se ganó el respeto de ellos, en vista que escribía poemas para sus enamoradas. Por su agudo desarrollo literario, también los salvó de los exámenes de lengua y literatura. El cabeza hueca de Carlos había encandilado a Teresa y a pedido de ella, Camilo lo hizo aprobar varias materias y pudo pasar de año escolar. Carlos siempre fue un caso emblemático de insensibilidad, brutalidad y belleza física. No le gastaban bromas porque instantáneamente respondían sus puños.</p>
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		<title>José Francisco Parra / ETERNIDADES</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Feb 2024 13:38:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 30 / ETERNIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[José Francisco Parra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>LAS ESCARAMUZAS DEL TROMPO Y LA ZARANDA En el patio de mi casa, bailando siempre estaba. Me llaman el Trompo. En cada bailada, bailaba y bailaba sin que nadie me pudiera alcanzar.Bailaba sin cansancio, bailo una, dos y tres veces hasta que mis giros se sienten alegres.Cansado nunca estoy. Bailo en una mano, de cabeza o al aire me lanzo y feliz siempre estoy.Hasta que una mañana llegó una tal Zaranda. Me hacía competencia en el patio de mi casa y sin tener mucho talento, baila descontrolada.“¿Qué vienes hacer acá Zaranda entrometida?” le dijo el Trompo con su voz altanera.La Zaranda muy alegre, al Trompo le contesta: “¡Yo también bailo! ¡Umjú! Y giro como toda una dama al son de una sonata… Bailo igual que tú con nudo en la garganta”.El Trompo siguió molesto por la respuesta de la Zaranda: “¡Escúcheme usted señora! Acá nadie baila así como yo y no hay comparación, porque yo siempre soy el mejor bailador”.“¡No sea tan presumido! señor Trompo hablador, que cada quien baila en su mejor ocasión”, le repico la Zaranda que bailando siempre estaba.El Trompo siguió molesto y todos los presentes con sus voces murmuraban. Pensaban que en un momento, el enojo se le quitaba.“Muy bien señora Zaranda a usted nadie le gana”, responde el Trompo con su cara muy avergonzada.“¡Usted tiene razón mi señora Zaranda! Acá cada quien baila distinto su festón, no hay que molestarse por ser diferente y bailar el mismo son”.“Usted me disculpa linda señora” le dijo el Trompo sin ningún rencor.“¡Disculpado siempre ha estado usted Trompo gruñón! No se porqué se ha molestado por mi grata acción”.“Recuerde que el patio es grande y somos de madera y cabuyón”. Le dijo la Zaranda, que bailando siempre estaba.“Entonces bailemos juntos mi bella Zaranda y bailemos sin descansar, que no hay que perder tiempo en este parrandón”.La Zaranda bien presumida y que alegre siempre estaba, le dice con picardía:“!Bailame ese trompo en la uña para ver si me tatarea!”Hasta aquí llegué, hasta aquí el final, si quieres saber de mi vuélveme a leer… José Francisco Parra (Venezuela). Licenciado en Historia, Universidad de Los Andes (ULA-VE, 2012). Estudios Interdisciplinarios en Educación Mención Historia y Geografía (PAI) Universidad de Los Andes (ULA-VE, 2013). Cursante de la Maestría en Diseño de Políticas, Universidad Central de Venezuela (UCV). Escritor de trabajos académicos, creados de narrativa infantil y texto poéticos. Miembro del Consejo Editorial de la Revista Cultura en Movimiento. Fundación Misión Cultura (FMC-MinCultura). Analista Especialista en la Coordinación Académica de la Coordinación General de Estrategia Fundación Misión Cultura (FMC-MinCultura) Caracas. </p>
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		<title>Eduardo Omar Honey / ETERNIDADES</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Jan 2024 16:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento México]]></category>
		<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 30 / ETERNIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Omar Honey]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>COMPOSICIONES DE LA INFIDELIDAD Como la máxima experta viva en Ludwig van Beethoven, es común que reciba peticiones desorbitadas.Así que, cuando Madame Helena Delacroix me mandó llamar, supuse lo peor. Era reconocida como la médium suprema del mundo. Muchos testigos confirmaron bajo juramento las verdades comunicadas por los fantasmas que invocó.Con curiosidad y reticencia llegué a sus aposentos. Helena, llena de orgullo, me enseñó la partitura que transcribió en la sesión del viernes pasado por la noche. Me juró que ella solo fue un canal donde el compositor penetró para dejar su décima sinfonía.Sin más, supe que era verdad. No por el estilo que tan bien reconocí en esos cinco movimientos. Tampoco por los trazos en la partitura con los rasgos particulares al final de la vida de Beethoven y que había admirado noche tras noche.Lo fue porque lo vi asomado a espaldas de la Madame, un espectro lleno de culpa total. Sin más, me puse de pie, me despedí de Helena y con un gesto le indiqué a Ludwig que nos fuéramos. En casa, tras invocarlo y me poseyera en la ectoplásmica noche, tendría que explicarme semejante veleidad de canalizarse en otras mujeres para vaciar nuestras secretas composiciones. Eduardo Omar Honey (México, 1969). Ingeniero en sistemas. Coordina talleres literarios de introducción a la escritura en la CDMX. Forma parte de la generación 2020-2021 del Programa Editorial Soconusco Emergente. Participante en talleres literarios tanto en México como Venezuela bajo la guía de diversos escritores. Publica constantemente en revistas físicas como digitales y ha sido incluido en varias antologías.</p>
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		<title>Juan Pablo Ramírez Polanía / ETERNIDADES</title>
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		<dc:creator><![CDATA[RevistaOuroboros]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Nov 2023 02:00:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 30 / ETERNIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo Ramírez Polanía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>(DES)APARICIONES Hace mucho que desaparecimos, eso lo sé, pero ¿por qué seguimos aquí? ¿Cómo es que seguimos existiendo en esta oscuridad en la que no somos nada? Nada… salvo palabras. Sí, estas cosas, si es que algo son, son lo único que somos: un incansable montón de palabras. Aún recuerdo cuando teníamos apenas unas cuantas, esos días de luz en que el mundo era mundo sin que hiciera falta nombrarlo. Pero ahora, en esta oscuridad, se multiplican con una facilidad increíble, y lo que es peor, nunca nos parecen suficientes. Tal vez por eso es que seguimos aquí, porque no paramos nunca de inventarlas, porque no dejamos nunca de contarnos nuestra historia, una y otra vez, y de existir así en el recuerdo de eso que fuimos antes de que se apagara el mundo. Todo comenzó, diría yo, cuando desapareció el sol. Por fortuna, para entonces recién habíamos inventado el fuego, y en adelante no hubo en el cielo más días, ni alumbró en la tierra otra luz que la del mismo fuego. A ninguno de nosotros se le ocurrió preguntar por qué el sol jamás volvió; por qué, después de una noche cualquiera, no siguió el amanecer. Tal vez alguno lo pensó, pero nadie supo decirlo en las pocas palabras que teníamos entonces, o tal vez estábamos tan maravillados de poder contar con nuestra propia luz, que la ausencia misma del sol no nos pareció tan temible. Resulta curioso que fuera justamente el díalo primero a lo que le pusimos un nombre, uno que ninguno de nosotros volvió a pronunciar. Aun así, no resultó tan difícil acostumbrarnos a vivir rodeados de oscuridad, siempre en torno a una enorme llama que, más allá de darnos calor, era lo único que nos separaba de la nada. No nos permitíamos acercarnos demasiado a ella, a no ser que fuera para alimentarla, pues nuestra necesidad de aquel fuego era casi tanta como el temor que nos infundía. A veces crecía casi hasta doblarnos en tamaño, y no era raro sorprendernos allí, embelesados, viendo la flama sacudirse con un viento que parecía venir de todas partes, como arrojado desde el vacío. Aquella luz llegó a deslumbrarnos tanto que poco a poco nos fuimos olvidando de todo lo que había más allá, eso que alguna vez conocimos y que ahora la oscuridad insistía en desaparecer, tal como había desaparecido ya la luna y las estrellas, y la línea que a lo lejos dividía el horizonte, como si nada de eso hubiera existido nunca. Comíamos cada vez menos de lo poco que nos quedaba, pues ahora nadie se atrevía a ir por más, y llegamos a reducir tanto nuestras raciones que, en algún punto, casi sin darnos cuenta, dejamos de sentir hambre. Pero el fuego… a él había que alimentarlo, y cuando se nos terminó la leña arrancamos cada rama que pudimos arrancar, destrozamos los chamizos en que dormíamos, desgarramos cada hoja y le arrojamos todo, todo, y lo mantuvimos vivo, aunque solo eso nos quedara. Nos olvidamos del tiempo, y sin él, nada más que el fuego nos podía faltar. Pero eso no evitó que más de uno decidiera marcharse, armarse de una antorcha y adentrarse en el vacío, tal vez para ver si más allá quedaba todavía algo del mundo. Cuando alguno se alejaba, nos quedábamos viendo su minúscula llama reducirse cada vez más hasta desaparecer del todo, y para siempre, ya que nunca más volvía. Se lo tragaba la oscuridad tal como se había tragado todo lo demás, y así entendimos que no había nada más, que nada quedaba salvo el fuego, y nosotros… y ellas. No supimos nunca en qué momento aparecieron, pues lo cierto es que, cuando nos dimos cuenta, ellas ya estaban allí. Puede que antes las ignoráramos por alguna especie de temor inconsciente, o porque su naturaleza, a cierta distancia del fuego, nos resultaba inofensiva. Pero luego, cuando arrasamos con todo y nos fuimos acercando cada vez más a la luz, su presencia se hizo tan notoria que no hubo ya forma de ignorarlas. Dormían junto a nosotros y junto a nosotros despertaban; eran nuestro reflejo, pedazos de oscuridad que crecían desde nuestros pies y que por algún motivo nos seguían, a la vez que parecían moverse con el fuego. Más tarde, cuando nada más nos quedó, ellas seguían allí, y no pudimos ya dejar de verlas, y nos dimos cuenta de que eran mucho más que un reflejo: eran criaturas hechas a nuestra imagen, pero que pertenecían al fuego, pues se movían con él y a él obedecían, mucho más que a nosotros. No recuerdo si fuimos nosotros o fueron ellas las que comenzaron la danza. De repente nos vimos bailando alrededor de la luz, a la par que el viento arreciaba y la llama se sacudía con violencia. Cada movimiento parecía improvisado, pues buscábamos seguirle el paso a algo que parecía seguirnos a nosotros, y sin embargo ellas nos dejaban siempre a la zaga, tan cambiantes como la luz misma que las transformaba. A veces nos veíamos exhaustos, pero no nos deteníamos… No, no nos deteníamos nunca hasta que ellas lo hacían, justo cuando el viento menguaba y la llama permanecía inmóvil, aunque fuera solo por un instante, pues la más leve brisa bastaba para sacudirlo todo de nuevo. Así estuvimos durante un tiempo que no supimos contar. Necesitábamos seguirlas… Nos sentíamos atados a ellas, como si cada movimiento hubiera dejado de ser nuestro, como si no fuéramos más que una imitación, un artilugio de aquel mundo, un accesorio cuyo único fin era preservar la luz. Nos consagramos tanto a ellas que su sola existencia llegó a importarnos más que la nuestra, y por eso, más que nunca, necesitábamos del fuego. Sí… lo necesitábamos aunque fuera solo para darle la espalda, y así poder verlas. Sabíamos que, sin él, la oscuridad lo inundaría todo y ellas dejarían de existir. Pero sin importar lo mucho que quisiéramos guardarlo, el fuego no nos duraría para siempre. Así, tuvimos</p>
<p>La entrada <a href="https://revistaliterariaouroboros.net/juan-pablo-ramirez-polania/">Juan Pablo Ramírez Polanía / ETERNIDADES</a> se publicó primero en <a href="https://revistaliterariaouroboros.net">Revista Literaria Ouroboros</a>.</p>
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		<title>Ajedsus Balcázar Padilla / ETERNIDADES</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Nov 2023 00:55:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento México]]></category>
		<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 30 / ETERNIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Ajedsus Balcázar Padilla]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>EL VIAJERO Después de surcar tantos planetas, deambular en cometas errantes y explorar nebulosas fantasmas. El trotamundos Polaris se dio cuenta que ningún paisaje afrodisiaco o dantesco podía llenar el vacío que yacía en su interior. Su raza había desaparecido en la última contracción del universo y aunque habían sembrado vida en múltiples mundos, él era un ser inmortal ante sus semejantes. Pudo presenciar la evolución del planeta Tierra y su caótica extinción hace miles de años, siempre creía que no existía mayor arrogancia que en los seres humanos. Y así fue y con el paso de los milenios aprendió a no extrañarlos&#8230; al menos a los que nunca cruzaron caminos junto a él. Ahora era un errante, un alma viajera que cruzaría los confines de la creación para conocer cuanto fuera posible. Pronto su corazón dejó de latir, fuese lo que había existido en su interior, ahora era un órgano congelado por la hostilidad del espacio y sobre todo, por la falta de sentimientos en su entorno. El cosmos estaba plagado de diversas formas de vida; gigantes criaturas de gas en los planetas menos densos, deformes seres de energía pura paseándose en gigantescas estrellas fulgurantes de radiación, enigmáticos mutantes mitad espectro y mitad roca en los fríos meteoritos vagabundos. Casi ninguno poseía un lenguaje. Muchos solamente se comunicaban por vibraciones con ciertas frecuencias electromagnéticas, tal como el pulso de un Magnetar. Los más evolucionados, podrían utilizar la telepatía, en un idioma lleno de cacofonías casi poéticas. Más no existía nada para llenar su vacío. Podría transportarse con solo desear deambular como un fantasma. Tal vez eso era, un espectro de alguna raza extraña. Casi antropomorfa, pero también con la cualidad de optar por otras formas. Así era Polaris, un alma libre en la inmensidad. Ajedsus Balcázar Padilla (México): Escritor mexicano de ciencia ficción, terror y fantasía. Maneja la revista de literatura fantástica «El Axioma» y ha sido publicado en varias plataformas digitales.</p>
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		<title>Carmela Núñez Yukimura / ETERNIDADES</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Nov 2023 20:23:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Edición 30 / ETERNIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Perú]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía y voz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>AMOR ETERNO Rocé tu piel sin darme cuenta y en el intentoLos aires rebalsaron coloreando el cieloSilenciosos los árboles respiraron ternuraCon ese rojo carmesí de encantoDibujando el amor que nacía muy dentro. Tallé el verdor que engarzaba mi alma llaneraAdvertí el álamo vestido de sedaHojas en amores saliendo al encuentroSintiendo como volaba la ternura en mi cuerpo,Percibí mi mente abierta a mis sueñosSin que tú…te dieras cuenta. Volteé sin decir palabraMirando fijamente a tus ojos negrosSe produjo un enjambre de promesasDejando huella profunda en mis venasReafirmando ese idilio de amor eterno. Me tomaste dulcemente de la manoVagando quedó mi soledad en silencioRenovaste tú esa magia de ensueñosEn mi corazón apasionado por tus besos. Besos en cada encuentroUniendo piel a piel esos bellos momentosDonde tu calor de amor embelesó mi almaGrabando en mi corazón el roce de tu cuerpoQue quedará por siempre en mi memoriaAlimentando ese suspiro de amorQue tú forjaste paso a paso en mi pecho . EL PATACALA HAMBRIENTO LA PAZ , VERDADERA RAZÓN DE LA LIBERTAD Carmela Núñez Yukimura (Perú): Autodidacta en la pintura y la poesía . Profesora jubilada de Lengua, Literatura, Filosofía y Expresión Artística. Locutora de WRCL 91.1 en mi país y decoradora de tiendas.</p>
<p>La entrada <a href="https://revistaliterariaouroboros.net/carmela-nunez-yukimura/">Carmela Núñez Yukimura / ETERNIDADES</a> se publicó primero en <a href="https://revistaliterariaouroboros.net">Revista Literaria Ouroboros</a>.</p>
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		<title>Elizabeth Nérida Zorrilla Garayar / ETERNIDADES</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Nov 2023 17:28:29 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Edición 30 / ETERNIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Elizabeth Nérida Zorrilla Garayar]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Perú]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿SURGIR CON EL SUFRIMIENTO AJENO? El cielo no aplaca su ira, sigue llamando a sus hijospara que algo hagan por la tierra, lo hacen a gritos,envía luces incandescentes en señal de protesta. ¿Y las autoridades dónde están? ¡Y nadie sabe nada!No responden a las preguntas que les hacen.Las casas llenas de agua, pueblos aislados,viviendo sobre lagunas, propiciando focos de infección. ¿Acaso no tienen sentimientos? sólo vemosfacinerosos aprovechándose de las situaciones,traficando con las necesidades de su prójimo. ¡Cálmate cielo querido! ¡Tranquilízate! ya no llores,entendemos tu malestar, tu dolor. ¡SI VOLVIERAS A LA VIDA! Pienso en María Parado de Bellido…diste tu vida por la independencia del país.Y ahora, si volvieras a la vida… volverías a moriral ver tanta corrupción.Leo tus últimas palabras antes de tu muerte:«No estoy aquí para informarles a ustedes,sino para sacrificarme por la causa de la libertad». Ventura Ccalamaqui, tú que lideraste ungrupo de mujeres en nuestra bella Huamanga,arengaste brazo en alto por los derechosde la mujer, por la justicia social …Si volvieras a la vida…volverías a morir al ver tanta injusticia. Micaela Bastidas gran compañera de Tupac Amaruque dijiste “Por la libertad de mi pueblo herenunciado a todo… no veré florecer a mis hijos”.Si volvieras a la vida…volverías a morir por tanto infortunio. Brígida Silva de Ochoa que prestaste apoyoincondicional a los patriotas enviados presos aEspaña. Si volvieras a la vida… volverías a morirpor tanta incertidumbre. Basilio Auqui, gran morochuco. Tus últimas palabras fueron: ¿Habrá valido la lucha que hice, valió la pena?¡Adiós libertad! ¡Adiós amado Perú!…¡Adiós Cangallo querido!Me pregunto:¿Acaso ha sido en vano vuestro sacrificio queridas/os¿Heroínas y héroes? ¡¡Claro que no!!…estamos lasmujeres y hombres del siglo XXI para visibilizarlos/asy seguir vuestros pasos y dejar huellastal como lo hicieron Uds. ¡ESTÁS ENFERMITO! Bertila es una madre de mediana edad, al cuidado de las tareas de su casa, pendiente de las necesidades de su familia, tiene dos pequeños hijos. Un día observa a su pequeño bebé de unos nueve meses de nacido con las mejillas muy sonrosadas, su cuerpito caliente, le aplica paños fríos en la frente, aligera su ropita, no baja la temperatura aun cuando la habitación está ventilada, no deja de emitir un sonido de fastidio, dolor, toma un poco de líquidos y lo arroja.La abuelita María al verlo así comenta — parece que le han “ojeado”, será bueno llevarlo a la curandera para que le haga una limpia y le quite el mal del ojo— agrega. Su papá lo carga, lo arrulla. Ante esta situación decide llevarlo a la Posta médica, lo cubre con una colcha delgada. En el camino trata de tomar un mototaxi, el conductor se niega a llevarlos, menciona que no va a esa zona y sigue su viaje raudamente. Este hecho se repite por varias veces con otros mototaxistas, ante estas negativas decide caminar hasta la Posta, queda a unas siete largas cuadras.Cae una lluvia de regular intensidad, apresura el paso, el camino por trechos es de tierra, pasan los carros, salpican agua, barro a cuanta persona transita, el pequeño no deja de llorar, retira la colcha con sus manitos.Ya en la Posta hace su fila en el Área de Admisión, el público los mira asombrados y empiezan a retirarse presurosos, ella se sorprende por este comportamiento “para mí mejor que se vayan” piensa Bertila: “seremos los primeros en atendernos”. Cuando llega a la ventanilla el trabajador ya entrado en años y que peinas canas, se queda mirándolos, después de un buen rato reacciona, entre estupefacto y asustado le manifiesta que se acabaron las citas y no hay atención.—¿Cómo que se acabaron las citas? mi hijo está mal y necesita que lo vea el Dr. — increpa Bertila. No obtiene respuesta, se da media vuelta el trabajador y cierra la ventanilla.Ante tales comportamientos se siente fastidiada, humillada, discriminada, después de un breve silencio piensa: “¿cómo me gustaría que las cosas no fueran así?” “…bueno en fin…” Se sienta en una de las bancas abrazada de su pequeño y después de una larga meditación opta por retirarse con una pena en su corazón a seguir buscando ayuda.Estando ya cerca a la puerta de salida un Dr. muy extraño, le llama y le dice que lo atenderá — Somos los diferentes— agrega. — Lo queda mirando un buen rato y sonriendo comenta: — es un bello minotaurito… ahí están sus rasgos: carita de toro, sus pequeños cuernos, cuerpito de hombre y una linda cola —No se preocupe…lo evaluaré… tome asiento por favor… cuénteme: ¿Qué le sucede? Agradece tanta bondad, regresa a su casa contenta por la atención recibida —Jorge Luis irá mejorando poco a poco—comenta. Elizabeth Nérida Zorrilla Garayar (Lima- Perú, 1950). Le gusta leer obras de autores de su país como Manuel Escarza, Ciro Alegría, Clorinda Matto de Turner y de otros autores. Le gusta escribir poemas y cuentos. Asiste al&#160;&#160; Centro del Adulto Mayor “Pablo Bermúdez” en Lima- Perú.</p>
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		<title>Xochitl Mitzi Hernández Álvarez</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2023 20:02:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuento y voz]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía y voz]]></category>
		<category><![CDATA[SIGNOS EXPANDIDOS / Edición 29]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Útero machine No es suficienteEl cuidado no es importante¡Sacrificio! ¡Sacrificio!Más más más No importaSiempre hay más vidas y vienen otrosAlgunas vidas son más importantes ReproducciónMaternidadProducción de vidasMercancía de vidas¡Vienen más! Un hijo para el campoUn hijo para la fabricaUn hijo en la minaUn hijo de empresario Una hija a la siembraUna hija de maestraUna hija en la cocina¡Una hija en la guerrilla!ViVi vi vi¡Vida! Cuento EL DESPOJO DE SÍ Nací en tierra estéril, años atrás algo, alguien contamino este suelo. Teníamos la memoria de sembrar y la esperanza de que con el tiempo sanaría este lugar, de que aquellas semillas que una vez fueron sembradas verían el sol de nuevo. Pero cada día nos susurraba al oído la sequedad, el color marrón sin brillo nos decía que la vida ya no germinaría ahí. Tuvimos que migrar.Aquella tierra a la que llegamos era dura, las huellas al caminar no se quedaban impresas era imposible andar descalza, mucho menos pensar el hacer huecos para las semillas, ni surcos. El suelo era caliente y siempre todo el tiempo había un murmullo. Los caminos ya estaban hechos, marcaban una dirección: adelante, adelante, adelante.Crecer implicó vender mi vida, dejar tiempo de mi vida a una función repetitiva, comprar todo, desechar mucho y todo eso en un tiempo muy veloz, con prisa siempre.Jamás probé de nuevo un alimento del que haya visto su brote, sus ondulaciones al crecer o saber el punto preciso de su corte, no sujetaba una tierra ni disponía de tiempo para cuidarla.Algo sucedió en mis raíces, como si no pudiera sostenerme de este lugar. Cuando era más pequeña, vivía emociones muy intensas, sentía que eran más grandes que mi propio cuerpo, que el sólo hecho de experimentarlas me harían esparcirme en el espacio en muchos cachitos, flotando, como cuando sacudes una cobija por donde se cuelan los rayos del sol y las partículas suspendidas danzan caóticamente.Para evitar deshacerme, aprendí a apretar mi cuerpo. Ejercité cada músculo para que no dejara salir el grito, las lágrimas, pero tampoco las risas ni el amor. Creía que era una forma, una buena forma para no dejar salir aquello que pensaba muy mío.¿Qué pasaría si lo suelto todo?Si dejo que por ahí salga el miedo, o que me encuentre los latidos de mi corazón en la taza de té, o que de vez en cuando pise algún recuerdo de desesperanza.¡No no no!Mejor entreno a mi garganta y a mis labios para no dejar salir la rabia y que mis manos se adormezcan para no golpear ni romper objetos. Que mis ojos se vacíen.Aprete tantos mis manos, hasta que estas llegaron a convertirse en botones de flor antes de nacer. Aprete tanto la garganta que desapareció la voz. De mi boca, uno a uno los dientes se fueron rompiendo quedando rastros como árboles talados.Fueron años de estos ejercicios. Logré quedar ciega, se adentraron tanto mis ojos que ahora hay pozos en mi rostro y la piel comenzó a erosionarse. Se cerró la cadera y no sentí nunca más placer. Mi pecho se hundió, se hundió haciendo que mis hombros se acercaran al frente y mi espalda tomó una forma curva. Mis cabellos cayeron como hojas secas y se secaron mis ríos.Todo ese tiempo sufrí de dolores de espalda, estomago, manos, pies y cabeza. Como mi corazón se hizo pequeño latía menos, mis movimientos por ese motivo comenzaron a ser más lentos.Hasta que un día deje de sentir.Al principio me confundió ese hecho, era como una materialidad ausente, como ser un recipiente sin nada dentro, un cause sin agua. Presentaba la calma de la casi inexistencia. Nunca me sentí parte de aquí, pero tampoco de aquel que vio mi origen, simplemente no pertenecía, ni siquiera el cuerpo que habitaba era mío. Xochitl Mitzi Hernández Álvarez (México). Escritora y poeta. Egresada de Sociología. Formada en clases de sensibilidad corporal, psicología del arte, teatro, danza contemporánea, con carrera técnica de masoterapeuta y diplomada en danza terapia. De mis quehaceres profesionales por un momento librera otras veces educadora, anfitriona, servidora pública, alfabetizadora, masajista, bailarina. PubliKaciones Literarias</p>
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