
EL SILENCIO
¡Qué silencio tan profundo encuentro en mi habitación!
No lo odio, yo lo amo porque allí encuentro a Dios,
susurrándome al oído como una tenue canción que me dice ssshhhhh
“haz más silencio al disfrutar el amor”,
un amor que me acaricia y me da fuerza interior,
moldeando mi existencia para así vivir mejor.
Te amo, te extraño, ¡oh silencio, dulce amante!
Jamás soportaría vivir en ruido constante,
no te vayas, no me dejes, por favor, te lo suplico.
Es gratísimo escucharte, buen silencio, buen amigo.
EL TIEMPO
¿Es ocaso, amanecer? No comprendo.
Solo es tiempo, y éste se evapora, se va sin digerirlo.
En el tiempo hacemos infinidad de cosas:
compramos variedades, unas necesarias y otras innecesarias;
viajamos, trabajamos, cometemos mil errores;
un sinnúmero de aciertos, paseamos, dormimos;
y, aun así, afirmamos que no tenemos tiempo.
Él te acompaña, permanece a tu lado como un perro fiel a su amo.
El tiempo es intangible,
quisiéramos tomarlo, apretarlo, agarrarlo, atraparlo;
no dejarlo ir,
pero se nos escapa con sutileza propia.
En nuestro ser deja huellas imborrables,
muchas preguntas, pocas respuestas.
¿Qué es el tiempo?
¿Por qué pasa tan rápido?
¿Por qué pasa tan lento?
¿Es mes, año, día, noche, minuto, segundo?
¡Oh, me desesperas tiempo!
Por favor, dame la calma.
Tiempo, ¿quién eres tú?
Soy ocaso, atardecer, inmensidad, eternidad, divinidad, misterio.
Lo divino y lo humano es antagónico;
simplemente soy el tiempo.
Gracias Tiempo, aunque para entender tu respuesta necesito mucho tiempo.
Marta Ligia Vélez (Medellín, Colombia). Escritora del corregimiento San Cristóbal. Ha dedicado su vida a la docencia. Disfruta salir a caminar y apreciar los dones de la naturaleza. Durante los últimos años, ha participado en los talleres de creación de fanzine de la Corporación Ouroboros. También participó como poeta local en el Festival Literario Ouroboros 2022, Memorias e identidades rurales.

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